A 43 años del hundimiento del crucero ARA General Belgrano

El ataque británico al buque fue ordenado hace 43 años por Margaret Thatcher. Provocó casi la mitad de las bajas sufridas por la Argentina en medio de la Guerra de Malvinas
Habían pasado apenas las cuatro de la tarde. La madrugada había sido confusa: lo que el día anterior parecía una orden clara para ser protagonista de un ataque al enemigo se había convertido, entre la una y las seis de la mañana, en la advertencia sobre un posible cambio de rumbo al principio y la seguridad sobre ese cambio en las primeras horas de ese 2 de mayo.
A la tarde de ese día, el buque ARA General Belgrano ya había reorientado su dirección para volver a una posición más de espera que de avance sobre las fuerzas británicas. Pero dos minutos después de las cuatro de la tarde el destino de esa embarcación con casi 1.100 hombres a bordo cambió. Para siempre y trágicamente.
El primer torpedo submarino impactó casi en el centro de ese buque que había navegado por primera vez en 1938, cuando pertenecía a la Armada de los Estados Unidos, y que ahora formaba parte de las fuerzas argentinas en plena Guerra de Malvinas. Fue el más letal de los dos disparos británicos que impactaron en el buque y que lograrían hundir a ese gigante naval de 180 metros de eslora en apenas 58 minutos. En ese ataque morirían casi la mitad de los hombres argentinos que cayeron durante el enfrentamiento bélico de 1982.
Fue uno de los episodios más trascendentes de la guerra de Malvinas, librada en 1982 por nuestras fuerzas armadas en el propósito de liberar y recuperar la soberanía de las Islas Malvinas, usurpadas por el imperio inglés en 1833.
La controversia sobre si fue un crimen de guerra y el impacto del suceso en la memoria colectiva argentina se mantienen vigentes a 43 años del episodio naval.
La sociedad debe asumir decisión y perseverancia en el recuerdo del ataque y el trágico saldo de 323 argentinos muertos (dos civiles y 321 militares), casi la mitad de los 649 compatriotas que cayeron en toda la contienda.
La acción naval ocurrió el 2 de mayo de 1982, en aguas argentinas, fuera de la zona de exclusión marcada arbitrariamente por el gobierno británico, razón por la cual muchos analistas e historiadores siguen sosteniendo que esa agresión fue “un crimen de guerra”.
El área donde se hundió el Belgrano, en la cuenca de Los Yaganes, al sur de las Islas Malvinas, a 4.200 metros de profundidad, fue declarada “lugar histórico nacional y tumba de guerra” por una acertada ley del Congreso aprobada en 2001.