AMIA: 31 años sin justicia y el juicio en ausencia como síntoma

Viernes 18 De Julio De 2025

 Tres décadas y un año  sin justicia para las 85 víctimas fatales y para los 300 heridos.

Las víctimas siguen esperando una respuesta que debería involucrar tanto a la Justicia como a la política y a la sociedad misma.
Ya pasaron 31 años; demasiados como para que alguien pueda creer que la Justicia logre develar viejas verdades sumidas bajo un manto de impericia e impunidad.

El 18 de julio de 1994 se perpetraba en la Argentina el más luctuoso de los atentados de su historia, el segundo en poco tiempo en un país que se creía a salvo de los sucesos de un mundo globalizado.

La voladura de la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (Amia) ratificó que nuestro país, que se suponía a salvo en el lejano sur del planeta, había quedado a tiro de piedra de los conflictos de la era global.

Las consecuencias humanas del atentado a la AMIA fueron devastadoras. Lo que siguió fue además una tragedia institucional: un proceso de ocultamiento, manipulación y abandono que impidió que el país ofreciera una respuesta a las víctimas y a la sociedad. Después de 31 años, un juicio en ausencia no refleja el avance de la justicia, sino su fracaso.

Como para ratificar la deriva habitual de las relaciones exteriores argentinas, el presente gobierno nacional resolvió un alineamiento casi simbiótico con el Estado de Israel, motivo harto suficiente para que Irán se conceda el derecho de amenazarnos, lo que revela la clase de régimen que lo gobierna.

Por otro lado, en una decisión largamente esperada, el juez Daniel Rafecas resolvió emprender un juicio en ausencia para iraníes y libaneses implicados en el atentado, un paso alentador aunque tardío, a la vez que se esperan avances en la causa originada por el pacto con Irán.

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