Cambio en el juicio por las violaciones masivas en Francia: expondrán al público los videos de los abusos

La proyección de vídeos en el juicio de Dominique Pelicot, acusado de drogar y violar a su esposa Gisèle, busca evidenciar la violencia sistemática y la manipulación del consentimiento en el proceso judicial.
El presidente del tribunal, Roger Arata, revirtió la decisión que tomó el pasado 20 de septiembre de excluir al público y a la prensa durante la proyección de los vídeos y autorizó su presencia, como deseaba la víctima
Tanto los periodistas como las personas que siguen las vistas desde la sala anexa deben apagar sus móviles cada vez que se reproduce una de las grabaciones de los abusos
Al poner sobre la mesa el debate del consentimiento, como en España lo hizo en su día la violación múltiple de la Manada, el caso Pelicot trasciende a un suceso concreto, funciona como palanca social. Por eso era tan importante la decisión de permitir o no la presencia de la prensa en el juicio durante la proyección de los vídeos de las agresiones. Fue la propia víctima la que dejó claro, nada más arrancar el proceso, que quería sesiones abiertas, pero cuando llegó el momento de ahondar en las imágenes de la barbarie el presidente del tribunal se inclinó por la prudencia y mandó cerrar la puerta. Razonó que los metrajes eran «indecentes y chocantes», y privó a los periodistas que cubren a diario las audiencias de unas pruebas que Gisèle Pelicot, violada sin saberlo durante casi una década, considera «irrefutables». Tras una nueva deliberación, que se alargó durante 90 minutos, el juez optó este viernes por anular el desalojo.
Que los medios de comunicación —y también el público asistente a las vistas— puedan ser testigos de las imágenes tomadas por Dominique Pelicot no significa, sin embargo, que los vídeos vayan a salir a la luz. En Francia está prohibido hacer fotografías y grabar en el interior de los juicios, por eso no hay ni una sola instantánea de los acusados, más allá de las captadas en los pasillos y de los bocetos de los dibujantes de tribunales. A partir de ahora, los periodistas podrán estar presentes en la sala en todo momento, también cuando se muestren las secuencias más crudas, y tendrán libertad para contar, de palabra, lo que allí suceda y vean. Eso sí, para evitar filtraciones, tanto ellos como los asistentes al proceso deberán apagar sus teléfonos móviles nada más arrancar las sesiones. El presidente del tribunal, Roger Arata, precisó que, dado el impactante carácter de las imágenes, cada vez que se vayan a emitir se hará un anuncio para que los que así lo deseen puedan abandonar las dependencias judiciales.