Chos Malal: un violador serial fue alojado a escondidas en un hogar de ancianos

Jueves 10 De Julio De 2025

El sujeto, identificado como Luis Antonio Cuculich, fue condenado en 1988 por haber abusado de menores de edad en varias oportunidades.

Un violador serial fue ingresado a un hogar de adultos mayores, llamado Ruca Canay, en la ciudad neuquina de Chos Malal, sin que las trabajadoras hayan sido informadas previamente. Cuando se dieron cuenta, elevaron un reclamo a las autoridades provinciales para que lo trasladen por el riesgo para los ancianos, la comunidad y las mismas cuidadoras. Finalmente, el sujeto fue retirado tras la convocatoria a una asamblea gremial.

Cuculich permaneció en la residencia para adultos mayores desde el 19 de junio hasta el 5 de julio. Su ingreso, sin la debida comunicación a las trabajadoras, despertó sospechas por su comportamiento inusual y comentarios inapropiados, que inicialmente fueron desestimados. Sin embargo, la verdad salió a la luz cuando el propio Cuculich, de forma inesperada, reveló su identidad a dos cuidadoras, pidiéndoles que buscaran su nombre en internet. La investigación posterior destapó su estremecedor prontuario.

«¿Dónde quedan los derechos? Las trabajadoras sienten que fueron carne de perro, se sintieron basureados», sentenció Yanet Moya, secretaria gremial de ATE. Según dijo, el reclamo fue trasladado a Gloria Balderrama, titular de la Dirección de Derechos Humanos provincial, en una reunión convocada por el personal este viernes 4 de julio. «Fue movilizante, hay sobrevivientes de abuso en la institución, muchas mujeres grandes, e incluso una compañera tuvo la valentía de contar su caso y cuestionar a las autoridades de cómo habían podido hacer que bañe a un violador serial«.

En este sentido, postularon la gravedad de que un violador de menores haya estado en contacto con una institución que tiene vínculo directo con instituciones educativas infantiles construido a lo largo de los años, como la Orquesta Infanto Juvenil Voces del Viento de Tricao Malal.

Aún así, la delegación de ATE emitió un comunicado dirigido a la comunidad chosmalense: «No vamos a tapar ni a ser cómplices de un hecho tan grave». En este sentido, expusieron públicamente que el individuo, identificado como Luis Antonio Cuculich, estaba siendo «escondido» en la residencia con la connivencia de la directora Sandra Ortega. El acusado había sido castigado en 1988 a 24 años de prisión por tres delitos de violación y uno de privación ilegítima de la libertad.

Posteriormente, el sospechoso recibió indultos del Gobierno en las gestiones a cargo de Felipe Sapag y Jorge Sobisch, que rebajaron su pena. El prontuario coincidía con una serie de comportamientos y comentarios libidinosos que habían incomodado especialmente a las empleadas: por ejemplo, les preguntaba si tenían hijas y podían mostrarle una foto, intentaba entrar a habitaciones ajenas y manifestaba su felicidad cuando las empleadas eran solteras.