Declaró Dominique Pélicot, el hombre acusado de drogar a su mujer para que otros la violaran

El hombre acusado de drogar a su mujer durante una década para que otros abusasen de ella ha admitido los hechos ante el tribunal y asegura arrepentirse de lo ocurrido.
“Soy un violador, como todos los demás en esta sala”. Dominique Pélicot, el francés de 71 años que violó a su mujer tras drogarla e invitó por internet a al menos 80 hombres a hacer lo mismo, entre el 2011 y el 2020, declaró en el juicio en Avignon, a 600 kilómetros de París el martes a la mañana. Su esposa Gisele Pélicot, que se ha convertido en un símbolo para las mujeres francesas que manifiestan por ella, lo escuchaba en la sala. “Ella no merecía esto”, agregó.
En un juicio que ha generado enorme interés internacional, Dominique Pélicot admitió todos los cargos contra él. Fue su primer testimonio en el juicio, que iba a ser postergado porque el sufrió dolores por una infección urinaria.
La declaración de Pelicot ha estado en duda hasta el último momento debido a una complicada infección renal que se había dejado sin tratamiento cerca de una semana. El acusado principal del caso Mazan desapareció de los juzgados a partir del lunes 9 de septiembre y las vistas del viernes y del lunes tuvieron que ser suspendidas a causa de la enfermedad. Este martes, ha vuelto a presentarse ante los tribunales para responder a las preguntas de los abogados, frente a su mujer y sus hijos. Hará su declaración de forma adaptada, con varias pausas para asegurarse de que puede continuar.
Pelicot ha afirmado arrepentirse de todos sus actos, tanto de las violaciones a su mujer como a las de la esposa de Jean-Pierre Maréchal, alias ‘Rasmus’, quien siguió los pasos de Pelicot en su propio hogar. “Soy culpable de lo que he hecho. Espero que mi mujer, mis hijos, mis nietos y la señora M. puedan perdonarme. Me arrepiento de lo que he hecho, pido perdón aunque no sea perdonable”, ha expresado.
Entre 2011 y 2020, Dominique Pelicot administró ansiolíticos a Gisèle Pelicot, con el objetivo de dejarla inconsciente y que otros hombres acudiesen a abusar de ella. Lo registró todo en vídeo, almacenados en una carpeta con el nombre “abusos”, que ha servido para localizar a 50 de los más de 80 posibles implicados en el caso. Pelicot ha asegurado que no esperaba que sus actos alcanzasen tal extensión, pero que una vez comenzó sentía “una adicción” al proceso. “Es abominable, lo dije desde el principio”, ha lamentado ante el estrado.
También denunció la culpabilidad de sus 50 coacusados y pidió perdón. Pélicot enfrenta cargos que incluyen violación, violación en grupo y varias violaciones de la privacidad por grabar y difundir imágenes sexuales, incluida las imágenes de su hija.
Según han podido confirmar los investigadores y expertos informáticos implicados en el caso, Pelicot contactaba con los agresores a través de la página web Coco.gg, actualmente cerrada por orden judicial. Sin embargo, ante las preguntas de los abogados de la defensa, Pelicot ha afirmado que él no inició los contactos con “decenas de desconocidos”. “No busqué a nadie, ellos mismos vinieron en mi busca. Me preguntaron y dije que sí. Ellos aceptaron, ellos vinieron. No esposé a nadie para que viniera a mi casa”, ha respondido.
Asimismo, ha asegurado que los acusados sabían que estaban siendo grabados. Para registrar las imágenes, Pelicot utilizó un trípode y una cámara, por lo que no podían ignorar lo que sucedía. Su versión coincidiría con las opiniones de los investigadores, que insistieron en la existencia de “primeros planos” en las grabaciones, lo que hace complicado que los acusados no supiesen que se estaba haciendo un vídeo del momento.
Cuando se le preguntó sobre su pasado, Pélicot dijo que su infancia había sido “traumática”, con un padre “violento” y una madre “sumisa”. Había sido violado a los nueve años y había sido obligado a presenciar una violación a los 14, dijo.
“De mi juventud sólo conservo conmociones y traumas”, dijo, casi en un susurro. “Siempre tuve este trauma detrás de mí. Me acusan de muchas cosas. No se nace perverso. Uno se vuelve perverso… Aunque sea una paradoja, nunca consideré a mi mujer como un objeto”, dijo.
Gisele Pélicot, que insistió en un juicio público para exponerlo a él y a los otros hombres acusados de violarla y asiste al juicio todos los días, escuchaba en la sala. Vio a su ex marido mientras hablaba de su admiración por ella, desde el día en que se conocieron a la edad de 18 años.