El estratégico Estrecho de Ormuz quedó entre las represalias de Irán

Lo pidió el Parlamento iraní, aunque la medida tiene que contar con la aprobación del Consejo de Seguridad Nacional. Ya hubo reacciones del gobierno estadounidense, que considera que sería un «suicidio» y le pidió ayuda a China.
Luego de los intensos bombardeos que sufrió Irán por la guerra con Israel con la intervención de la aviación estadounidense y que afectaron a tres plantas de enriquecimiento de uranio —las de Fordow, Natanz e Isfahán—, el Parlamento iraní pidió el cierre del estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del tráfico de petróleo crudo por mar, este domingo. Esta determinación, según la información proporcionada por un parlamentario iraní debe contar con la aprobación del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de ese país.
Fue el general Esmaeil Kowsari, quien es miembro del Comité de Seguridad del Parlamento, anunció que entre los legisladores ya existía «un consenso» que permitiría clausurar el estratégico estrecho de Ormuz. El militar no aclaró si la decisión de cerrar el importante paso marítimo fue tomada por la totalidad de los integrantes del Parlamento o solo por el comité de Defensa y Seguridad Nacional del Parlamento.
Si esta propuesta recibe la aprobación final del líder supremo, Ali Khamenei, el impacto sería profundo: podría alterar los mercados energéticos globales, elevar los precios de los combustibles y afectar directamente la economía global.
El Estrecho de Ormuz -ubicado entre las costas de Irán y Omán- es un paso marítimo estrecho pero estratégico que conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el mar Arábigo. Con 161 kilómetros de largo y solo 34 kilómetros de ancho en su punto más angosto, este corredor alberga dos canales de navegación de apenas 3 kilómetros cada uno, utilizados intensivamente por buques petroleros.
Ante esta posibilidad, la reacción desde Estados Unidos por la guerra Israel-Irán no se hizo esperar. Fue el vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, el encargado de señalar que sería un «suicidio» económico para Irán, si tomara esa decisión de cerrar el estrecho. Toda su economía pasa por ahí», señaló.
«No creo que tenga ningún sentido», aseguró Vance en una entrevista televisiva y agregó que el ataque que sufrió Irán le «proporciona una oportunidad para reiniciar esta relación, reiniciar estas negociaciones y ponernos en un lugar donde Irán pueda decidir no ser una amenaza para sus vecinos».
La reacción de Vance no fue impasible, en cambio, le pidió a China que hable con Irán para impedir que la república islámica cierre el estrecho de Ormuz. Pekín es uno de los grandes compradores de crudo iraní, que obtiene a muy bajo precio.