El Gobierno no cambiará la medición de la inflación

Martes 3 De Febrero De 2026

El Gobierno nacional resolvió postergar la implementación del nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC), cuya puesta en marcha estaba prevista originalmente para el 10 de febrero, con los datos correspondientes a enero de 2026.

La definición fue confirmada por el ministro de Economía, Luis Caputo, y se enmarca en una estrategia para evitar que se refleje el impacto de los incrementos de tarifas y servicios no regulados en el índice de inflación.

Según explicó el funcionario, el criterio adoptado es avanzar con el cambio metodológico recién cuando la baja de la inflación esté plenamente consolidada. La decisión se apoyó en una evaluación política del contexto: modificar el índice en medio de una desaceleración de precios podría abrir cuestionamientos sobre la legitimidad de los datos.

Caputo sostuvo que, si el nuevo IPC se aplicara mientras la inflación muestra una tendencia descendente, la oposición podría atribuir esa caída al cambio en el cálculo y no a la política económica, generando sospechas de manipulación estadística. En ese marco, el Gobierno optó por demorar el estreno de la nueva medición.

Los cambios en la canasta de consumo que mide el INDEC, cuya aplicación a partir de enero acaba de frenar el gobierno, aumenta la ponderación de los servicios. Es una actualización a medias. La vigente se rige por hábitos de consumo relevados por el INDEC en 2004. Y la “nueva”, ahora otra vez cajoneada –ya lo había hecho Alberto Fernández– se basa en una encuesta de 2017. Es obvio que los gastos de cualquier hogar en internet o suscripciones digitales, por caso, son ahora muy superiores.

Después de cuatro meses de aceleración de la dinámica inflacionaria, que en diciembre se ubicó en 2,8%, la nueva metodología que iba a comenzar a aplicarse desde el primer mes de 2026, en medio de un proceso de reestructuración de los subsidios, podía ser una dificultad para mostrar una desaceleración.

El IPC no sólo es un indicador que permite medir la evolución de la inflación sino también se utiliza para calcular las canastas de consumo, ya sea la Canasta Básica Alimentaria como la Canasta Básica Total. Con estas canastas, además, se calculan las líneas de pobreza e indigencia. 

Además, es un indicador que también impacta en otras variables clave de la economía, como la actualización de tarifas, contratos de alquiler, impuestos y prestaciones de la ANSES, como jubilaciones y pensiones.

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