El increíble retroceso de Comodoro: de la Pirotecnia Cero a la noche más ruidosa

La Nochebuena en Comodoro Rivadavia estuvo marcada por un retroceso alarmante en materia de convivencia ciudadana.
Tras siete años de esfuerzos sostenidos para alcanzar la tan ansiada Pirotecnia Cero, este 2024 quedó grabado como el año en que la ciudad retrocedió en la construcción de una comunidad más inclusiva y respetuosa.
El aumento del uso de pirotecnia con estruendo generó un escenario de caos en una noche destinada a la paz y el encuentro familiar. Familias completas se vieron afectadas: niños con trastornos del espectro autista, adultos mayores, animales domésticos y salvajes sufrieron el impacto de una práctica que muchos creían desterrada.
La responsabilidad recae directamente sobre el intendente Othar Macharashvili, cuya gestión no solo permitió esta regresión, sino que parece haberla facilitado al carecer de controles efectivos y una campaña activa de concientización. Los comerciantes volvieron a ofrecer productos de alta peligrosidad sin temor a sanciones, y el mensaje desde el Municipio fue tan silencioso como los fuegos artificiales deberían ser.
Esta situación plantea una pregunta inquietante: ¿por qué se abandonó un camino que tantos beneficios había traído? Mientras otras ciudades argentinas avanzan hacia la prohibición total de la pirotecnia sonora, Comodoro Rivadavia parece haber dado un paso atrás, sometiendo a su población a una noche estruendosa.
La pirotecnia cero no es una utopía, sino una decisión política que requiere voluntad y liderazgo. Este 24 de diciembre no debe repetirse, y la sociedad merece acciones concretas y contundentes para recuperar el camino perdido.