El Vaticano excomulga al Arzobispo Carlo Maria Viganò por cisma

El ex sacerdote, de 83 años, es un representante del sector más conservador de la Iglesia Católica, nombrado arzobispo en 1992 por Juan Pablo II y luego, entre otros cargos, nuncio apostólico.
El Dicasterio para la Doctrina de la Fe del Vaticano ha declarado al Arzobispo Carlo Maria Viganò culpable del delito de cisma y confirmado su excomunión.
A través de un comunicado, el Dicasterio ha informado que ayer, 4 de julio, concluyó el proceso penal extrajudicial contra Mons. Carlo Maria Viganò, Arzobispo Titular de Ulpania, acusado del delito reservado de cisma, por sus continuos ataques al papa Francisco y por no reconocer su autoridad.
Viganò había sido convocado por la Congregación para la Doctrina de la Fe el pasado 28 de junio para responder a su acusación de “cisma”, pero se negó a apersonarse.
La Doctrina de la Fe, dirigida por el cardenal argentino Víctor Manuel Fernández, se reunió el pasado 4 de julio para deliberar el proceso penal canónico en su contra, a pesar de su ausencia y finalmente le ha considerado “culpable” del delito de “cisma”, promulgando su excomunión.
El arzobispo en los últimos años no ha escondido su confrontación con el papa Francisco y en 2018 le acusó abiertamente de conocer los abusos sexuales del cardenal estadounidense Theodore McCarrick, a quien el pontífice más tarde expulsaría del sacerdocio por sus conductas, y llegó incluso a solicitar su renuncia. Además ha calificado a Francisco de “herético”, “tirano” y “siervo de Satanás”, puesto en duda su elección en el cónclave de 2013 y le ha atacado abiertamente tras la publicación del documento ‘Fiducia Supplicans’ que permite la bendición de parejas homosexuales.
El arzobispo excomulgado informó el pasado 20 de junio en redes sociales acerca del inicio de un proceso contra él por el presunto delito de cisma por parte del Dicasterio para la Doctrina de la Fe.
Informó además que había sido convocado a Roma el 20 de junio para enfrentar un proceso penal extrajudicial por las acusaciones. Sin embargo, desafió la citación del Vaticano y reiteró su afirmación de que el Papa Francisco no es el Papa legítimo de la Iglesia Católica.
Los cargos específicos esbozados contra el Arzobispo Viganò implicaban hacer declaraciones públicas que supuestamente niegan los elementos fundamentales necesarios para mantener la comunión con la Iglesia Católica. Esto incluye negar la legitimidad del Papa Francisco como el pontífice legítimo y el rechazo rotundo de las doctrinas establecidas durante el Concilio Vaticano II.
El cisma es un delito definido en el Código de Derecho Canónico como “el rechazo de la sujeción al Sumo Pontífice o de la comunión con los miembros de la Iglesia a él sometidos”, mientras que la herejía es “la negación pertinaz, después de recibido el bautismo, de una verdad que ha de creerse con fe divina y católica, o la duda pertinaz sobre la misma”.
Por su parte, la excomunión se considera la pena más grave para un bautizado, que consiste en apartarlo de la comunión de los fieles de la Iglesia Católica y del acceso a los sacramentos.