En #Islandia reanudan la caza comercial de #ballenas

Tras dos años de pausa por cuestionamientos de bienestar animal y demoras regulatorias, Islandia reanudó la caza comercial de ballenas.
El 20 de junio, embarcaciones de Hvalur partieron para iniciar la temporada trayendo dos ejemplares de rorcuales comunes capturados a puerto.
En este contexto, desde el Instituto de Conservación de Ballenas hicieron público su rechazo a esta decisión, que habilita nuevas matanzas en un contexto global que exige proteger y recuperar las poblaciones de ballenas. A la vez que a través de la campaña global “End Commercial Whaling”, invitaron a sumar firmas para pedir durante la próxima reunión plenaria de la Comisión Ballenera Internacional, que Islandia, Noruega y Japón ponga fin a estas capturas y se respete la moratoria vigente.
Por otra parte, destacaron que la situación es contradictoria, ya que el propio gobierno islandés anunció que revisará su legislación ballenera con el objetivo de avanzar hacia el fin de la caza comercial de ballenas a fines de 2026. A pesar de esto Hvalur hf., la única empresa dedicada a esta actividad en Islandia, conserva una licencia otorgada por el gobierno anterior y por lo tanto volvió a operar.
En 2024 la caza se detuvo por graves cuestionamientos de bienestar animal y, en 2025, por demoras en los trámites de autorización. Para esta temporada, la cuota habilitada le permitirá a Hvalur capturas hasta 150 ballenas de aleta, también conocidas como rorcuales comunes, y 168 ballenas minke. La actividad ballenera islandesa está fuertemente vinculada a la exportación hacia Japón, especialmente en el caso de los productos derivados de ballenas de aleta.
Una decisión que desafía la moratoria internacional
La moratoria a la caza comercial de ballenas, establecida por la Comisión Ballenera Internacional, es uno de los mayores logros históricos para la protección de estos animales. Fue acordada para frenar una matanza que llevó a numerosas poblaciones al borde del colapso.
Japón, Noruega e Islandia son los únicos tres países del mundo que cazan ballenas con fines comerciales a pesar d ela moratoria internacional vigente
Sin embargo, a pesar de la prohibición vigente a la caza comercial de ballenas, Japón, Noruega e Islandia continúan con las matanzas, con cuotas que permiten la muerte de cientos de animales en el Pacífico Norte y el Atlántico Norte. Esta minoría de países insiste en continuar con muertes que van en contra de la protección internacional de las ballenas: deben ser protegidas, no cazadas.
En un contexto de crisis climática y pérdida de biodiversidad, cada ballena que se mata no representa solo una vida perdida. También implica una pérdida para los procesos ecológicos que sostienen la vida marina y para los esfuerzos de recuperación de poblaciones que fueron gravemente afectadas durante la ballenería industrial.
El valor de las ballenas vivas
En Argentina y en muchos otros países se reconoce el valor de las ballenas vivas y la necesidad de protegerlas. Tienen un valor propio, independientemente de los beneficios que puedan generar para las personas, y cumplen un papel fundamental en la salud de los océanos. Contribuyen al equilibrio de los ecosistemas marinos, al ciclo de nutrientes y al almacenamiento de carbono.
El avistaje responsable permite disfrutar la presencia de las ballenas sin dañarlas, promoviendo su conservación y fortaleciendo el vínculo de las comunidades costeras con el mar.
El avistaje responsable demuestra que protegerlas también genera beneficios sociales y económicos: impulsa el turismo de naturaleza, crea empleo, fortalece las economías locales y promueve una relación respetuosa con el mar. Cada ballena viva puede seguir aportando durante décadas a la vida del océano y al bienestar de las comunidades costeras.
Campaña internacional de firmas
Este año, del 27 de septiembre al 2 de octubre, se realizará la 70ª reunión plenaria de este foro internacional en Hobart, Australia. Su importancia radica en que es el principal ámbito donde, los 89 estados miembros, definen medidas para proteger a las ballenas, regular la caza y sostener herramientas clave como la moratoria a la caza comercial, vigente desde 1986.
El ICB estará presente, llevando la voz de miles de personas a través de la campaña global “End Commercial Whaling” y también para acompañar los esfuerzos de Argentina, Brasil, Uruguay y otros países conservacionistas de América Latina para lograr el establecimiento definitivo del Santuario de Ballenas del Atlántico Sur.
Roxana Schteinbarg, representante del ICB en la Comisión Ballenera Internacional sostiene: “Cada firma fortalece la voz de la sociedad civil en la Comisión Ballenera Internacional. Estar presentes allí es vital: si la sociedad civil no ocupa ese espacio, la voz de quienes defienden a las ballenas queda fuera de decisiones que afectan su futuro”.
Las firmas reunidas serán presentadas durante la plenaria como una expresión concreta del apoyo ciudadano para poner fin a la caza comercial de ballenas y fortalecer la cooperación internacional para su conservación.