Investigan si el avión que se estrelló en Florida se desintegró antes del impacto

Una aeronave con destino a las Bahamas cayó sobre un vecindario en Florida y estalló en llamas. El accidente dejó nueve víctimas fatales, entre ellas la aviadora Nathalia Gadelha Filgueiras y un empresario tecnológico junto a su familia. Las autoridades evalúan el impacto del clima extremo y un posible desprendimiento estructural en pleno vuelo.
Un avión de negocios que transportaba a nueve personas cayó en picada sobre un vecindario del sur de Florida este domingo y estalló en una enorme bola de fuego. El secretario de Transporte de la Nación de los Estados Unidos, Sean Duffy, confirmó el deceso de todos los ocupantes a bordo y calificó el suceso como una «tragedia horrible». El funcionario indicó además que la Administración Federal de Aviación (FAA) envió un equipo para brindar soporte a la investigación de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB).
La máquina apenas esquivó las viviendas cercanas a una transitada carretera, según reportó la agencia AP News. El gobernador de Florida, Ron DeSantis, informó ante los periodistas en la escena que no existían reportes inmediatos de heridos o fallecidos en tierra. «Fue un accidente aéreo cataclísmico», relató el mandatario estatal. «Parecía un misil que caía y dejó un gran cráter al costado de la carretera», graficó.
El vuelo avanzaba hacia el este a 35.000 pies de altitud (aproximadamente 11 kilómetros) cuando la tripulación reportó condiciones adversas. Los pilotos notificaron presencia de turbulencia, hielo y precipitaciones, por lo cual solicitaron ascender otros 610 metros (2.000 pies). Los registros del control de tráfico aéreo y los datos de seguimiento revelaron que, momentos después, el avión entró en una caída pronunciada.
La máquina descendió primero 10.000 pies por minuto, luego 20.000 y alcanzó los 30.000 pies por minuto, una velocidad que superó por completo sus límites de diseño. La tripulación declaró una emergencia, emitió llamadas de auxilio y el jet se inclinó bruscamente hacia la derecha antes de estrellarse.
Las grabaciones de control de tráfico aéreo obtenidas por el portal LiveATC.net expusieron los minutos previos a la tragedia. Gadelha Filgueiras reportó por radio la acumulación de hielo y sacudidas violentas de hasta 213 metros (700 pies). «Tenemos hielo claro y ligero que es manejable, y turbulencia moderada», informó la copiloto con tono profesional.
No obstante, el escenario se deterioró de forma drástica. Tras encontrarse con las precipitaciones y pedir el ascenso, la aviadora declaró el estado de alerta general ante la pérdida veloz de altitud. «Descendemos 8.000, mayday, mayday, descendemos 10.000 pies por minuto», transmitió. Poco después, reportó la falla terminal: «Estamos en una condición de exceso de velocidad con descenso de 20.000 pies por minuto». Sus últimas palabras constituyeron una asimilación devastadora del final inminente: «Nos vamos a estrellar contra el suelo».
La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte confirmó que partes del avión se desprendieron en pleno vuelo
