Justicia de Canadá rechaza petición para evitar el sacrificio de 400 avestruces

La Corte Suprema de Canadá no escuchará una apelación sobre el sacrificio de avestruces en Columbia Británica, tras un brote de gripe aviar. Los propietarios argumentan que las aves sobrevivientes están sanas.
La Corte Suprema de Canadá afirmó que no escuchará una apelación respecto al mandato de una agencia federal para sacrificar cientos de avestruces en una granja de Columbia Británica.
La Agencia Canadiense de Inspección de Alimentos ordenó el 31 de diciembre pasado eliminar las aves, tras la detección de un brote de gripe aviar.
Los propietarios de la granja en la comunidad del interior sur de Edgewood, Columbia Británica, han estado luchando contra la orden en los tribunales, argumentando que las avestruces sobrevivientes no muestran signos de enfermedad y deberían ser eximidas.
La agencia de inspección de alimentos dice que las avestruces que parecen saludables aún pueden propagar la enfermedad.
La agencia tiene la custodia de las aves, y los propietarios de la granja han afirmado que fueron retiradas ilegalmente de la propiedad por la agencia y la Real Policía Montada de Canadá.
El exterminio de las aves parecía inminente, pero la Corte Suprema emitió una suspensión hasta que decidiera si escucharía el caso de la granja.
El secretario de Salud estadounidense Robert Kennedy Jr. envió una carta al presidente de la Agencia Canadiense de Inspección de Alimentos instándolo a reconsiderar la destrucción de las aves. Por separado, el doctor Mehmet Oz, ex personalidad de televisión y actual administrador de los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid, ofreció su finca en Florida para reubicar a los animales.
Según reportó The Guardian, 69 aves de la granja han muerto por una enfermedad que se cree similar a la gripe. Aunque la orden de sacrificio pretendía frenar una posible expansión del virus, la situación adquirió una dimensión nacional e internacional.
Las autoridades de Edgewood justificaron la medida porque consideraron que la presencia de gripe aviar representaba una amenaza, no solo para otras especies avícolas, sino también para la industria avícola y potencialmente para los seres humanos. La política —definida como de “stamping out”— responde a recomendaciones internacionales para frenar la propagación de la gripe aviar, como lo estableció la Organización Mundial de la Salud (OMS).
A pesar de ello, tanto los propietarios de la granja como los manifestantes argumentaron que desde el 15 de enero de 2025 no se ha reportado ninguna muerte nueva en el rebaño. Estos alegaron que la mayoría sobreviviente aparenta estar sana o recuperada, por lo que el grupo habría desarrollado al menos una inmunidad parcial contra el H5N1.
La decisión de sacrificar a las avestruces tuvo como consecuencia una ola de protestas. En torno a la granja se congregaron defensores de los derechos animales, habitantes locales y seguidores del movimiento antivacunas, quienes documentaron la situación a través de transmisiones en vivo. Varias figuras estadounidenses de peso manifestaron su rechazo a la decisión canadiense. Entre ellos, el conservador Chris Sanders, quien se ofreció para llevar los avestruces a sus ranchos en Oklahoma, Texas y South Dakota.
Por su parte, Robert F. Kennedy Jr., secretario de Salud de Estados Unidos, y Mehmet Oz, médico y entonces director de los Centros para Medicaid y Medicare, propusieron trasladar las aves al rancho de Oz en Florida y solicitaron formalmente que se detenga el sacrificio. The Guardian también señaló que el magnate John Catsimatidis presionó al gobierno canadiense para revertir la orden.
La situación se complicó aún más cuando Karen Espersen, copropietaria de la granja, y su hija Katie Pasitney fueron arrestadas por la policía federal canadiense (RCMP) bajo el cargo de obstrucción a los inspectores de alimentos. La RCMP levantó entonces una barrera de tres metros de altura con balas de heno para asegurar el área y prohibió el acceso a cualquier persona, mientras que la custodia de la granja pasó a la Agencia de Inspección de Alimentos. Esa misma noche, algunas de las balas de heno ardieron, aunque el fuego fue sofocado rápidamente.
Una sentencia del Tribunal Federal de Canadá en mayo respaldó el proceder de los inspectores, considerando la orden de sacrificio como parte de su mandato para reducir riesgos sanitarios. El tribunal concluyó que mantener vivos a los avestruces podría facilitar la propagación de la gripe aviar a otros animales, a la industria avícola o incluso a seres humanos.