Le sirvió hongos venenosos a su familia política y ahora fue declarada culpable de asesinato

Lunes 7 De Julio De 2025

El jurado de la Corte Suprema de Victoria, Australia, halló responsable a Erin Patterson de servir deliberadamente comida contaminada en un caso que conmocionó al país y será recordado por su crueldad

La mujer, de 50 años, también fue declarada culpable del intento de asesinato del único comensal que sobrevivió a la comida de 2023, en la que sirvió porciones individuales de solomillo Wellington que contenían hongos de la muerte.

En el juicio de Patterson celebrado en la pequeña localidad victoriana de Morwell –y que mantuvo en vilo al país- se presentaron pruebas de que había buscado hongos de la muerte en localidades cercanas, antes de intentar ocultar sus crímenes mintiendo a la policía y deshaciéndose de pruebas.

Su equipo legal había argumentado que buscó hongos letales sin querer y que después «entró en pánico» al envenenar accidentalmente a los miembros de su familia a quienes quería. El jurado dictaminó el lunes que lo hizo intencionadamente.

El caso acaparó la atención mundial y se convirtió en uno de los juicios más seguidos de la historia de Australia.

Durante nueve semanas, el Tribunal Supremo de Victoria escuchó a más de 50 testigos, incluida la propia Patterson. Los detectives describieron cómo rebuscaron en sus cubos de basura en busca de sobras, los médicos hablaron del deterioro gradual pero brutal de la salud de las víctimas y el marido de Patterson (separado de ella), explicó visiblemente emocionado el deterioro de su relación.

Lo único que faltaba en el caso era un motivo, algo clave en la defensa de Patterson.

Los fiscales argumentaron que Patterson había fingido un diagnóstico de cáncer para atraer a los invitados a su casa, luego los envenenó y pretendió estar enferma para evitar sospechas.

Patterson admitió haber mentido a la policía y al personal médico sobre la búsqueda de setas silvestres, haber tirado un deshidratador de alimentos utilizado para preparar la comida y haber borrado repetidamente información en su celular, todas ellas pruebas de su culpabilidad, según los fiscales.

Desde el estrado, Patterson le dijo al tribunal que quería a sus familiares y que no tenía motivos para hacerles daño.

En repetidas ocasiones negó haber puesto intencionadamente los hongos venenosos en la comida, y dijo que se había dado cuenta días después del almuerzo de que los solomillos Wellington podían haber incluido accidentalmente variedades secas y forrajeras de hongos que estaban guardados en un recipiente con otros comprados en la tienda.

También declaró ante el tribunal que padecía bulimia desde hacía años y que se había provocado el vómito después de la comida, algo que, según su defensa, explicaba por qué no se puso tan enferma como los demás comensales.

La mentira sobre el cáncer se debió a que se sentía avergonzada por sus planes de someterse a una cirugía de adelgazamiento, según Patterson. También afirmó que no les contó a las autoridades la verdad sobre su afición a buscar setas porque temía que la culparan de haber enfermado a sus familiares.

Finalmente, tras una semana de deliberaciones, el jurado se pronunció: cuatro veredictos de culpabilidad que podrían hacer que Patterson pasara el resto de su vida en la cárcel.