Protestas propalestinas obligaron a suspender la última etapa de la Vuelta a España

Este año, en la Vuelta Ciclista a España, una de las carreras profesionales en bici más esperadas, junto al Tour de Francia y el Giro de Italia, participaban 23 equipos. Entre ellos, el Israel Premier Tech, propiedad del empresario millonario Sylvan Adams.
Hijo de un sobreviviente del Holocausto, Adams es, además, presidente del Consejo Judío Mundial y se define como “embajador autoproclamado del Estado de Israel”.
El equipo israelí optó por reducir su nombre a Premier Tech, eliminando la referencia al país que representaba, pero no fue suficiente.
La organización de la Vuelta Ciclista a España ha cancelado la última etapa por el centro de Madrid después de que manifestantes propalestinos hayan cortado y bloqueado varios tramos del recorrido, donde ha habido lanzamiento de objetos y cargas policiales en una jornada que ha terminado con 22 agentes heridos y dos detenidos.
Así, la 80.ª edición de la Vuelta a España ha acabado de forma abrupta a unos 56 kilómetros de la meta debido a los disturbios que se han producido en la capital, donde los manifestantes han ocupado las calzadas y protagonizado enfrentamientos con los agentes antidisturbios desplegados.
La Policía ha cargado ante el lanzamiento las vallas de contención y botellas en diferentes puntos del recorrido en la meta de la etapa final. El paseo del Prado, Callao y Atocha han sido las principales zonas de tensión e incidentes entre los manifestantes y la Policía.
El Comité Palestino del Movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) había convocado movilizaciones bajo el lema “Ciclismo sin sionismo”. Pese a un amplio despliegue de 1.500 efectivos policiales, el más grande en el país desde la cumbre de la OTAN en 2022, los manifestantes lograron irrumpir en varios puntos del circuito y detuvieron al pelotón, lo que motivó la decisión definitiva de cancelar la etapa.
Ante la intensificación de los enfrentamientos en la zona de meta y otras calles céntricas, la organización decidió desviar la carrera hacia los Jardines del Palacio Real. Allí, los ciclistas aguardaron instrucciones mientras eran escoltados por la policía hacia los vehículos de sus equipos o sus respectivos hoteles. Sin podio, sin himnos ni ceremonia de clausura.
Casi en simultáneo, escenas similares se replicaban en otros puntos de la ciudad. Cerca de la estación de Atocha, la policía respondió con mayor dureza, lanzando gases lacrimógenos antes de permitir que la protesta avanzara por el recorrido ciclista al grito de “¡Boicot a Israel!”, “¡Esto no es una guerra, es un genocidio!” y “¡No más muertes de niños inocentes!”
La Vuelta comenzó con etapas en Italia y Francia sin incidentes, pero la llegada a España marcó el inicio de una serie de protestas. En Figueras, durante la clasificación por equipos, manifestantes ya habían intentado obstaculizar al equipo israelí. Luego, en Bilbao, una nueva manifestación obligó a neutralizar la etapa a tres kilómetros del final. Desde entonces, las banderas palestinas y las protestas se volvieron una constante.