Rusia da orden de captura contra Pavel Durov, de Telegram

Miércoles 29 De Julio De 2026

El servicio de inteligencia ruso acusa al empresario de no eliminar material utilizado por Ucrania para “preparar y coordinar actos de sabotaje y terrorismo”

El Servicio Federal de Seguridad (FSB) de Rusia anunció haber emitido una orden de búsqueda internacional contra el fundador y director ejecutivo de Telegram, Pavel Durov.

Nacido en Rusia y titular de pasaportes francés y emiratí, Durov está acusado de «complicidad con el terrorismo», en el marco de «una investigación penal».      

El comunicado del FSB asegura que la administración de Telegram no ha eliminado «numerosos canales, chats y bots» que son «utilizados activamente por los servicios de inteligencia ucranianos y por organizaciones terroristas y extremistas para preparar y coordinar actos de sabotaje y terrorismo, asesinatos en masa y ciberfraude» en Rusia.

Dúrov, que también se enfrenta a un proceso judicial en Francia por cargos relacionados con la falta de moderación de su aplicación y de permitir la difusión de contenido ilegal, ha respondido a la acusación del Kremlin con un corte de mangas: ha difundido una fotografía suya en uno de sus canales de Telegram desplegando el dedo corazón.

El empresario, nacido en San Petersburgo hace 41 años y que posee también pasaporte francés, emiratí y de la isla caribeña San Cristobal y Nieves, dirige Telegram desde Dubái. Lleva un tiempo bajo el foco del Kremlin. Su pulso se remonta 2011 y 2014, cuando se negó a entregar datos de opositores cuando dirigía VKontakte —una red conocida también como el Facebook ruso—. Pagó ese desafío con la pérdida de su empresa y el exilio. Y repitió el gesto con Telegram al rechazar en 2017 entregar las claves de cifrado que exigía el FSB, lo que le costó dos años de bloqueo en Rusia. Un bloqueo que, en realidad, no funcionó.

La figura de Dúrov, sin embargo, está llena de sombras. Una investigación de hace un año del medio ruso independiente IStories (que opera en el exilio) revela que la infraestructura que sostiene los servidores de Telegram —gestionada por una empresa vinculada a un ciudadano ruso que además ejerce como director financiero de la compañía— utiliza direcciones IP procedentes de firmas de San Petersburgo con lazos documentados con el FSB. Y cita fuentes que hablan de un “compromiso” entre Telegram y los servicios de seguridad rusos para vigilar a ciudadanos. Algo que el gigante de la mensajería niega categóricamente.

Telegram, que supera los 1.000 millones de usuarios activos mensuales en todo el mundo, se ha convertido, según múltiples investigaciones periodísticas y de inteligencia, en un refugio de actividad ilícita —desde tráfico de drogas y estafas hasta contenido de explotación infantil— y también en una herramienta activa de reclutamiento para sabotajes y espionaje que emplean por igual los servicios de inteligencia de Ucrania y de la propia Rusia, cuyos canales progubernamentales han captado a civiles europeos para vigilar bases de la OTAN o a rusos jóvenes para incendiar infraestructuras críticas.

REFERENCIAS