Rusia está ayudando a China para que pueda invadir Taiwán

Un análisis de documentos rusos filtrados sugiere que Rusia está suministrando a China equipo militar y tecnología que podría ayudarlo a desarrollar capacidades aerotransportadas avanzadas necesarias para una invasión de Taiwán, según un informe del Royal United Services Institute (RUSI), un foro británico de defensa y seguridad.
El estudio de RUSI se basa en alrededor de 800 páginas —contratos, listas de equipos y actas— filtradas por el grupo hacktivista Black Moon. Los autores compartieron algunos documentos con The Associated Press y consideran que parecen auténticos, aunque reconocen que partes podrían haber sido omitidas o alteradas; AP no pudo verificarlos de forma independiente.
Qué muestran los documentos
Los papeles recogen reuniones entre delegaciones chinas y rusas, plazos de pago y entrega, y referencias a sistemas de paracaídas de gran altitud y vehículos anfibios de asalto. Según RUSI, Rusia ya habría comenzado a trabajar en los productos que se entregarán, pero los documentos no contienen una prueba directa de que China haya pagado o recibido el material.
Entre los elementos detallados figuran la venta de 37 vehículos ligeros de asalto anfibio, 11 cañones antitanque autopropulsados anfibios y 11 vehículos blindados de transporte de personal, además de vehículos de mando y observación. El costo total estimado supera los 210 millones de dólares.
Los documentos indican además que Beijing quiere integrar sistemas de comunicación propios y adaptar los vehículos para utilizar munición china. RUSI señala también que Rusia acordó proporcionar entrenamiento en territorio chino y equipamiento completo para un batallón aerotransportado, incluida la capacidad para infiltraciones de fuerzas especiales.
Los autores del informe advierten que —aunque los documentos no mencionan específicamente a Taiwán— el material y el entrenamiento descritos facilitarían a China capacidades aerotransportadas críticas que podrían acelerar un posible plan de invasión. No obstante, subrayan que no hay evidencia de decisión definitiva de Beijing de invadir.