Sin gestos para LLA, en alerta por la economía, Macri y un crudo análisis de la crisis política

El expresidente no aparecerá públicamente en las próximas semanas y seguirá manteniendo su bajísimo perfil. Lejos de la campaña, sus temores por el riesgo país y el clima de inestabilidad política. Qué dijo en privado, el futuro amarillo y la relación con los Milei.
No recibió mensajes trascendentes de La Libertad Avanza. Ni el presidente Javier Milei, ni su hermana Karina, ni la ministra de Seguridad y candidata a senadora nacional por CABA, Patricia Bullrich, se acercaron en los últimos días a él. Sin embargo, tras la derrota del oficialismo en la Provincia una serie de empresarios, gobernadores y dirigentes políticos, básicamente el círculo rojo, le fatigó el celular. Mauricio Macri observó los resultados electorales con una gran preocupación. Amagó con sacar un tuit de apoyo al gobierno nacional, pero varios de sus asesores recomendaron que mejor no, que no era una batalla para dar en este momento.
En este marco, el expresidente se muestra muy preocupado por las turbulencias que mostró la economía. Sus elogios al ministro Toto Caputo ya no son lo que eran (en privado hablaba del milagro económico) y sigue de cerca la subida del riesgo país como un síntoma inequívoco de las turbulencias más severas: las políticas.
Ve la interna entre Karina Milei y Santiago Caputo como muy autodestructiva y, además, mira con más preocupación un empoderamiento del kirchnerismo tras la victoria. De todas formas, no tiene pensado salir del silencio ni volver a expresarse públicamente. No hará campaña en la Ciudad a pesar de que su mano derecha, el exsecretario general de la Presidencia Fernando de Andreis está quinto en la boleta a diputados nacionales de LLA. Incluso, a pesar de que Bullrich le tiró un centro por televisión en TN planteando que habría que hablar con él, el expresidente no tiene intenciones de reunirse con la excandidata de Juntos por el Cambio. La sigue tratando, en privado, de traidora y guarda un pésimo recuerdo de los últimos dos años de vínculo con ella.
Es más: hace apenas diez días tomó la decisión de desplazar a dos bullrichistas de sus cargos partidarios. Uno de ellos era vicepresidente segundo –el diputado Damián Arabia– y el otro, Pablo Walter, un dirigente histórico del PRO con asiduos vínculos empresariales en varios sectores proveedores del Estado. Para peor: esta semana se conoció el sobreseimiento de un hombre de Cristian Ritondo, Vicente “Tito” Ventura Barreiro, el exviceministro de Seguridad que Bullrich echó acusándolo de corrupto por una presunta maniobra para digitar la licitación de provisión de comida al Servicio Penitenciario Federal. La Justicia no encontró pruebas de la acusación de la ministra.
Con todo, en el círculo más cercano del expresidente afirman tajantemente que no hubo ni llamados ni chats de parte de LLA. Pero además se preguntan: “¿Cuáles serían los temas? ¿De qué vamos a charlar? Si quieren hablar de la Ciudad deberían primero recomponer con Jorge (Macri). Se pelearon con todos los gobernadores, están peleados con todo el mundo”.
Sombrio panorama para el ejecutivo, que aislado por sus propias acciones se encamina a otra muy probable derrota en octubre, solo que esta vez podria ser nacional.