Siria: los rebeldes capturan una segunda gran ciudad después de tomar Alepo

Los rebeldes sirios, liderados por islamistas radicales y apoyados por Turquía, entraron este jueves en Hama, tras combates con el ejército del presidente Bashar al Assad. El gobierno reconoció la pérdida de esa ciudad estratégica del centro del país.
Los rebeldes encabezados por los islamistas de Hayat Tahrir al Sham (HTS) tomaron la mayor parte de Alepo, segunda ciudad del país, y continuaron su avance hacia Hama, más al sur. Según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH), más de 800 personas, entre combatientes de ambos bandos y civiles, murieron en el avance.
Irán y Rusia, principales aliados del gobierno sirio, mantienen un “contacto estrecho” con Turquía, según la diplomacia rusa. Moscú, que tiene bases en Siria, bombardeó sectores en manos de los insurgentes.
Los enfrentamientos desde el inicio de la ofensiva rebelde, el 27 de noviembre, son los primeros de esta magnitud desde 2020 en Siria. La guerra civil estalló en 2011 y dejó medio millón de muertos.
El país está dividido en varias zonas de influencia, donde las fuerzas beligerantes cuentan con el apoyo de diversas potencias extranjeras.
El líder del grupo militante islamista Hayat Tahrir al Sham (HTS), Abu Mohamed al Jawlani, declaró «victoria» en Hama y prometió que no habría «venganza».
Anteriormente, los combatientes de HTS y sus aliados tomaron la prisión central de Hama y liberaron a los reclusos en medio de feroces batallas, mientras que el ejército dijo que había redistribuido a sus tropas fuera de la ciudad.
Hama tiene un millón de habitantes y está a 110 kilómetros al sur de Alepo, que los rebeldes capturaron la semana pasada después de lanzar una ofensiva sorpresa desde su bastión en el noroeste.
El comandante rebelde dijo a los residentes de Homs, que es la siguiente ciudad al sur en la carretera de Alepo a Damasco, que «su hora ha llegado».
En el pasado, Al Assad confió en Rusia e Irán para aplastar a sus oponentes.
Pero como ambos aliados están preocupados por sus propios asuntos, no está claro cómo podrá detener un avance que podría amenazar la supervivencia de su gobierno, o si podrá hacerlo.