Solicitaron la indagatoria de cuatro sacerdotes del Opus Dei

Cuatro sacerdotes del Opus Dei están acusados de trata de personas y de reducción a la servidumbre en perjuicio de 44 mujeres.
La medida fue solicitada por el fiscal Eduardo Taiano, por los presuntos delitos que se les imputan a los religiosos en perjuicio de 44 mujeres -la mayoría de ellas niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad al momento de su ingreso a la institución, entre 1972 y 2015.
El pedido del Ministerio Público Fiscal (MPF) fue presentado ante el titular del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N°3, Daniel Rafecas. Los imputados son Carlos Nannei, Patricio Olmos, Víctor Urrestarazu, y el sacerdote que dirigió la rama femenina de la organización, Gabriel Dondo. Los imputados son Carlos Nannei, Patricio Olmos, Víctor Urrestarazu, y el sacerdote que dirigió la rama femenina de la organización, Gabriel Dondo.
Según la investigación que inició en 2022 la PROTEX (Procuraduría de Trata y Explotación de Personas), el proceso comenzaba con la selección de niñas y adolescentes de 12 a 16 años de bajos recursos, usualmente provenientes de zonas rurales alejadas de los centros de actividades de la organización, quienes eran dirigidas allí bajo la promesa de recibir formación y mejorar sus perspectivas laborales.
Una vez ingresadas se las sometía a un régimen de «formación espiritual, profesional y laboral», y si mostraban vocación para ser «numerarias auxiliares»- categoría compuesta exclusivamente por mujeres- eran destinadas de por vida a realizar tareas domésticas en los centros del Opus Dei, tanto en el país como en el extranjero, especialmente para personas adineradas y principalmente hombres.
El descargo del Opus Dei en defensa de sus sacerdotes
Una vez allí, siempre según la acusación, las mujeres debían realizar extensas jornadas laborales sin ningún tipo de retribución, sin poder salir del lugar donde se consumaba la explotación, sometidas a distintos tipos de violencia. En algunos casos, incluso recibían una remuneración que debían devolver a aquellos a cargo de los lugares donde residían.
Luego de haber sido captadas, las víctimas vivían en un estado de aislamiento total, sin acceso a medios de información como radio, televisión o diarios, y sin posibilidad de ver el exterior.
Ante el escándalo judicial, el Opus Dei emitió un comunicado en el que desmiente los delitos que se le imputan a los 4 sacerdotes de su organización. “Negamos categóricamente las acusaciones de trata de personas y explotación laboral realizadas por ellas contra la Prelatura a través de la figura de antiguos Vicarios que guiaron a la institución en Argentina durante distintos periodos entre 1991 y 2015”, publicó la organización.
«Para construir esta denuncia se realiza una descontextualización completa de la formación que recibieron algunas de las mujeres del grupo y la vocación que eligen libremente las numerarias auxiliares del Opus Dei. Se trata de una acusación totalmente falsa”, reza el comunicado del Opus Dei.
La organización argumentó que «toda persona que se incorpora al Opus Dei tiene que reafirmar su deseo de ser miembro al menos 8 veces, durante un período de tiempo de 6 años y medio como mínimo». Y remarcó que «para desvincularse, en cambio, no existe barrera alguna”.
Recordaron por último que «en los reglamentos de 1941, Escrivá de Balaguer las definió como mujeres que se dedican exclusivamente al servicio doméstico, en las actividades que llevan los socios del Opus Dei, y son y se las llama sirvientas”.