Un ingeniero argentino fue asesinado en Madrid por un hombre que sospechaba que su pareja le era infiel con él

Jueves 23 De Julio De 2026

Un ingeniero argentino fue víctima de asesinato de 13 puñaladas en su vivienda en un lujoso barrio de Las Tablas, en la ciudad de Madrid, España, y el presunto asesino, quien sospechaba que su esposa tenía una aventura con la víctima, se suicidó.

Se trata de Facundo Rico, de 37 años, tenía nacionalidad española y su residencia se ubicaba en el sexto piso del bloque E de una urbanización ubicada en el número 4 de la calle de Cirauqui.

 El principal sospechoso era un español de 65 años, quien se quitó la vida un día después del crimen. La Policía Nacional cerró la investigación tras reconstruir el recorrido del hombre y determinar el móvil del ataque.

Según medios españoles el martes pasado efectivos de la Policía Nacional recibieron un llamado por un olor muy fuerte a un producto químico en la vivienda de Rico, por lo cual, asistieron al lugar, lo hallaron en suelo de la cocina y tenía 13 puñaladas en el abdomen, la espalda y el omóplato.

El ingeniero argentino vivía en España desde hacía más de una década, antes de asentarse en Madrid había vivido en la comunidad autónoma de Extremadura y, según contó el portero del edificio donde se alojaba, estaba en la casa donde fue encontrado desde hacía tres o cuatro años.

Además, el hombre indicó que Rico trabajaba como ingeniero experto en energías renovables y alquilaba la vivienda y, como viajaba mucho, no era muy conocido por los vecinos.

Los investigadores creen que Rico conocía a su atacante, ya que no encontraron signos de que la puerta de entrada hubiera sido forzada. En el interior de la vivienda hallaron el arma utilizada en el crimen y rastros de gas pimienta en las paredes, lo que indicaría que el agresor pudo haber utilizado ese elemento para impedir que la víctima se defendiera.

El cuerpo del ingeniero argentino presentaba 13 heridas de arma blanca, ubicadas en distintas partes del cuerpo, entre ellas la espalda, el omóplato y el abdomen.

La situación fue descubierta luego de que una vecina advirtiera un fuerte olor químico proveniente del departamento y alertara al portero del edificio. Además, algunos residentes aseguraron haber escuchado gritos durante el momento del ataque, por lo que se dio aviso a las autoridades.

A partir de las cámaras de seguridad del complejo y de los testimonios recogidos, la Policía pudo reconstruir los movimientos del principal sospechoso. Un testigo habría sido la única persona que lo vio abandonar el edificio después del homicidio.

Las imágenes permitieron observar cómo el hombre se alejaba del lugar a bordo de un vehículo rojo. Luego, los investigadores siguieron su recorrido hasta una segunda vivienda que tenía junto a su esposa en La Adrada, una localidad ubicada en la provincia de Ávila.

Según trascendió durante la investigación, la mujer, de unos 50 años, tenía intenciones de separarse de su marido y él sospechaba que había otra persona en su vida. Si bien nunca se pudo confirmar que existiera una relación sentimental entre ella y Rico, ambos concurrían al mismo gimnasio, ubicado cerca del domicilio del ingeniero argentino.

Menos de 24 horas después del crimen, el sospechoso se dirigió a la zona de la garganta del Charco de la Olla, en las inmediaciones de La Adrada, donde se quitó la vida. Una pareja que se encontraba paseando por el lugar aseguró haberlo visto poco antes y señaló que presentaba un aspecto muy desmejorado.

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