Demócratas controlarán ambas cámaras del Congreso de Estados Unidos

Los votantes estadounidenses propinaron un fuerte revés político al presidente Donald Trump y al Partido Republicano en las elecciones de medio término, al entregar a los demócratas el control de la Cámara de Representantes y el Senado.
La jornada electoral estuvo marcada por el descontento con el costo de vida, los altos precios y la guerra con Irán, factores que pesaron en la decisión de numerosos votantes.
El resultado supone un cambio sustancial en Washington. Hace dos años, Trump regresó a la Casa Blanca acompañado de mayorías republicanas en el Congreso, pero ahora deberá afrontar los últimos dos años de su mandato con el Poder Legislativo controlado por la oposición.
La economía y el costo de vida estuvieron entre las principales preocupaciones de los electores.
Antes de las elecciones, distintas encuestas mostraban un elevado nivel de desaprobación hacia Trump. Un sondeo de Fox News divulgado en octubre ubicó su aprobación general en 36 %, mientras que apenas 29 % aprobaba su manejo de la economía y 22 % su gestión de la inflación.
La guerra con Irán también se convirtió en un problema político para la administración. El conflicto provocó aumentos en el precio del petróleo y, en septiembre, el Brent volvió a superar los 100 dólares por barril.
El sondeo electoral de AP encontró además que alrededor de seis de cada diez votantes desaprobaban el desempeño presidencial.
Uno de los mayores golpes para los republicanos ocurrió en Texas.
El demócrata James Talarico derrotó al republicano Ken Paxton y ganó un escaño en el Senado estadounidense.
Su victoria puso fin a una sequía de 38 años sin que un demócrata ganara una elección al Senado por Texas. La última había ocurrido en 1988.
El resultado adquiere especial relevancia porque Texas ha sido durante décadas uno de los principales bastiones republicanos del país y Trump ganó allí por amplio margen en las presidenciales de 2024.
Aunque Trump seguirá ejerciendo la Presidencia, el nuevo equilibrio político limitará considerablemente su margen de acción legislativa.
La Cámara de Representantes controlada por los demócratas podrá impulsar investigaciones y citaciones sobre la administración, además de bloquear proyectos prioritarios de la Casa Blanca.
El control del Senado, por su parte, permitirá a los demócratas ejercer mayor influencia sobre las confirmaciones de funcionarios y jueces, además de la agenda legislativa.
Sin embargo, Trump conserva importantes facultades presidenciales, incluido el poder de veto sobre las leyes aprobadas por el Congreso.