El cielo de la Patagonia será protagonista del último eclipse solar del año

Miércoles 2 De Octubre De 2024

El mejor punto de la Argentina para ver el “anillo de fuego” será en la provincia de Santa Cruz, en la Patagonia, donde el eclipse recorrerá una franja entre el sur chileno y argentino.

Allí, dos sitios serán puntos únicos para su observación: el sector La Ascensión, perteneciente al Parque Nacional Patagonia (APN) y diversos espacios dentro del sector Cañadón Pinturas, uno de los accesos al Parque Provincial Cueva de las Manos.

El eclipse de esta característica se produce cuando la Luna pasa entre el Sol y la Tierra mientras se encuentra en su punto más alejado del planeta. Debido a que la Luna está más lejos de la Tierra de lo habitual, parece más pequeña que el Sol y no lo cubre por completo, creando un aro de luz brillante en el cielo.

La sombra, de unos 300 kilómetros de diámetro, tomará contacto con la Argentina por la región central de la provincia de Santa Cruz, corriendo de oeste a este. En Las Horquetas y Lago Posadas será de los primeros lugares donde se aviste, iniciando la fase anular el 2 de octubre a las 17h21m45s (sí, con esa precisión de segundos pronostica la astronomía, no así la astrología). Terminará siete minutos más tarde y luego irá sucediendo a lo ancho de la provincia hasta llegar a la costa atlántica. En Gobernador Gregores inicia a las 17h22m41s, en Bajo Caracoles a las 17h22m43s, en El Salado a las 17h24m19s, ya en la costa, en Puerto San Julián a las 17hm24m27s y en Puerto Deseado a las 17h27m14s. Siendo uno de los últimos puntos del continente, para pasar luego muy cerca, sin tocarlas, de las islas Malvinas.

Sin embargo, el resto de la Argentina también podrá disfrutar de este eclipse, pero en forma parcial. La Luna tapará una parte del Sol y esto será visible con gafas especiales para eclipse o máscara de soldador con filtro DIN 12 o superior (llegan hasta 14). De hecho, siempre, con eclipse o sin eclipse, anular, total o parcial o cualquier otro día del año: no hay que mirar al Sol directamente. Puede producir daños transitorios o permanentes. Durante los eclipses se aclara más porque la tentación es mayor, pero nunca se aconseja mirar al Sol.